La Gestión de las Licencias de Obra

Algo que odia todo project manager es tener la sensación de no controlar la situación. Pues bien; el tema de la gestión de las Licencias de Obra, es uno de esos temas donde el misterio y la oscuridad se ciernen sobre la normativa y la planificación del proyecto y donde el que la solicita, estará sometido a los designios municipales, echemos un vistazo a este tema.

Así es, una vez el Proyecto Básico, http://acaciateamcym.com/2020/04/23/el-proyecto-basico/, ha pasado el registro de entrada en el ayuntamiento, entramos en el misterioso mundo de los entresijos de la administración pública.

Sea presencialmente o vía telemática, todo queda en manos del destino. Probablemente haya pasado un mes y nadie, ningún funcionario se habrá puesto en contacto contigo. Nadie te podrá comentar nada del estado de tu licencia de obra, incluso llegarás a sospechar que algo pasa y no te lo quieren decir.

Incertidumbre sobre la licencia.

La incertidumbre flota en el ambiente, ¿Qué faltará?, ¿Olvidamos añadir algo?, ¿La habrán perdido?, nadie sabe nada, todo es confusión y misterio.

Han pasado dos meses desde que solicitamos la licencia de obra y empiezan a llegar noticias de un técnico municipal: «verán ustedes, falta definir el uso concreto de dos plantas y además las superficies de la urbanización exterior exceden las limitaciones de uso privativo del plan urbanístico, habrán de generar otra solicitud para una aprobación inicial de modificación de anexos, …..», aquí el project manager empieza a fibrilar.

La propiedad no entiende nada y ahí es cuando pregunta, ¿Con quién hay que hablar?, comienza el movimiento de contactos en el misterioso ayuntamiento.

Caos y desesperación en la gestión de la licencia de obra.

El caos y la desesperación dominan al equipo de project management; éste trabaja como gallina sin cabeza; el planning se ha ido al carajo, no puede comprometer fechas, ya que la licencia de obra no sabemos cuando la vamos a tener.

Alguien de la propiedad nos preguntará; «Necesito que me fijéis los «milestones» de la construcción, ¿Cuándo los voy a tener?», «¿Me pasáis el cashflow? me lo pide el departamento financiero,…», todo absolutamente todo, queda sujeto a que una entidad pública acceda a echar un vistazo a un proyecto básico.

Nadie se compromete a nada, por ejemplo; «¡¡¡El hotel ha de abrir en las Navidades del año que viene!!!» , a ver quién es el guapo que le dice a la propiedad que «naranjas de la china», que hasta que el ayuntamiento no mueva ficha no hay nada que hacer.

Pero aquí no acaba la cosa, mientras el ayuntamiento sigue sus protocolos de inspección, éste espera también los informes favorables de otras entidades; por ejemplo el Departamento de Bomberos, el cual ha de dar su visto bueno al proyecto.

A toda esta casuística hemos de tener en cuenta otros aspectos que se ven perjudicados; como son las condiciones contractuales que la propiedad puede tener establecidos con la empresa de Project Management, el taller de Arquitectura o el despacho de Ingenieros.

Luz al final del túnel: concesión de la licencia de obra.

Y un día, por fín, vemos la luz al final del túnel. Pero como no puede ser de otra forma, la gestión de las licencias de obra requiere de esa dosis de nepotismo tan típica y afianzada en nuestra cultura latina.

El arquitecto tiene un primo casado con una técnico municipal del distrito de otro barrio, pero que conoce al responsable del departamento de obras del distrito donde se va a ejecutar la obra, y va a intentar averiguar que ocurre.

Buenas noticias, se ha conseguido una reunión con el responsable de licencias del distrito, por fin, han pasado cuatro meses y cada vez estamos más cerca.

Mientras tanto, hemos iniciado el proceso de contratación, lo cual ha supuesto que los contratistas hayan llevado a cabo una labor muy importante en cuanto a revisar nuestro ejecutivo y le han sacado muchas pegas.

Han informado que la licencia de obra está a punto de ser concedida, hemos de cerrar urgentemente la contratación de los industriales.

Conclusión

La gestión de las licencias de obra condiciona el avance del proyecto, implica un sobre esfuerzo de todos los agentes que intervienen en él, cuando es un trámite administrativo que no debería retrasarse más de dos meses para proyectos de cierto volumen de construcción e inversión económica.

Lo más grave es la actitud y posición de poder que adquiere la entidad municipal; cuando ésta debería de tomar una actitud colaboradora y proactiva con el inversor que promociona un proyecto, ésta manifiesta una prepotencia y una actitud caciquil que raya lo inmoral en muchas ocasiones; parece que el cliente son ellos, cuando debería ser al revés.

Quedan muchos temas que tratar sobre la gestión de licencias de obras: tipos, clasificaciones, etc., además va muy vinculada con la licencia medioambiental, lo cual también es un tema denso y complicado.

Espero vuestros comentarios¡¡¡¡

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